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Cuando la codicia pervierte la gestión


En estas últimas semanas han tenido lugar varios sucesos trágicos como son los suicidios de varias personas con nombres y apellidos que iban a ser desahuciadas de sus hogares por no poder hacer frente al pago de las cuotas de su hipoteca por encontrarse en desempleo y sin estar recibiendo ninguna prestación económica.

Es cierto que son situaciones extremas, pero no por ello debemos de prestarles la atención que merecen ya que son fruto de una gestión especulativa y codiciosa de entidades financieras que no tuvieron ningún escrúpulo a la hora de concederles una hipoteca,  que aparentemente era atractiva a simple vista pero, en su interior, estaba totalmente “envenedada “por una serie de obligaciones de difícil cumplimiento si la situación económica de las personas cambiaba, como desgraciadamente ha sido el caso.

Esto ha provocado que el colectivo de Jueces denuncie esta situación y que el Gobierno trate junto con los partidos de la oposición buscar soluciones al terrible drama en el que se encuentran muchos de nuestros conciudadanos.

Por otro lado, seguimos siendo testigos y no actores protagonistas de otra nueva huelga general que acrecienta a pasos agigantados la desconfianza de los ciudadanos a todos los agentes sociales sin distinción  y con ello la desesperanza de creer que  esta situación de tensa incertidumbre persista “sine die”.

Las crisis, sean del tipo que sean, forman parte del pasado, presente y futuro de las personas así como de las instituciones más representativas de las que formamos parte: familia, escuela, empresa y sociedad en su conjunto.

Es importante que sepamos identificar que el momento actual se explica como el resultado de la codicia de unos pocos que ha condenado irremediablemente a muchos por lo que sería bueno cuestionarnos qué valores rigen o mejor dicho deberían regir nuestra forma de ser, hacer y estar para sentar las bases de una sociedad menos ególatra y más “inteligentemente egoísta”.

Es hora de actuar sin un guión preestablecido, pero con una coherencia íntegra porque como decía Stephen Covey “Tomar la iniciativa no significa ser insistente, molesto o agresivo. Significa reconocer nuestra responsabilidad de hacer que las cosas sucedan.”

Y tú ¿a qué sigues esperando?

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  1. Angel Largo
    16 noviembre 2012 en 11:47

    Raul, gran reflexion. Combatir la codicia es posible, y tambien deberiamos pensar si nosotros mismos somos, hemos sido o podemos ser codiciosos.
    Desde este foro solo se pude decir una cosa: Las personas siempre en primer lugar

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