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Centro de coworking o vivero de empresas, ¿Dónde coloco mi negocio?


Conseguir un local decente y a buen precio puede convertirse en muchas ocasiones en un auténtico obstáculo a la hora de montar un negocio ya que en muchas ciudades, los alquileres de locales comerciales u oficinas se han disparado de un tiempo a esta parte de tal forma que muchos emprendedores no se pueden lanzar a iniciar una aventura empresarial. Se crea entonces un círculo vicioso que se caracteriza por una imposibilidad de salir de esa espiral. ¿Entonces no hay solución alguna? Nada de eso, claro que existen alternativas que ayudan a esquivar esos obstáculos.

Cuando el emprendedor ha tomado la iniciativa de iniciar un proyecto en solitario, como único socio, pero no quiere vivir la aventura de forma totalmente aislada, puede acudir a un centro de Coworking donde encontrará a otros emprendedores que están en su situación. El coworking o cotrabajo en español, nace como no podía ser de otra forma, en EEUU. Se trata de una nueva tendencia destinada a trabajadores freelance y autónomos que deciden compartir el mismo espacio de trabajo aunque realicen actividades que no tengan nada que ver entre sí. Estos locales se han convertido en una solución sencilla y económica para profesionales como diseñadores, programadores, periodistas, escritores, etc, que por un módico precio disponen de un puesto de trabajo individual, conexión a internet, café gratis y lo más importante para muchos, compañía y networking ya que al compartir el espacio de trabajo con otros coworkers, las posibilidades de generar nuevas ideas y negocios están al alcance de la mano.  Es decir, el cotrabajo no solo aporta un lugar de trabajo común sino que al compartir espacio y tiempo con otros emprendedores pueden surgir muchas sinergias entre los proyectos. Las mensualidades son asequibles y dan derecho a los miembros residentes a llave propia y acceso a la oficina las 24 horas .Con el pago de la cuota mensual, se cubren todos los gastos de luz, alquiler, teléfono e internet. Además de estas cuotas mensuales,  se contemplan otras modalidades que tratan de ajustarse a las necesidades de cada profesional, desde bonos que dan derecho a usar las instalaciones durante diez días y que son perfectos para aquellos usuarios más nómadas que por su actividad deben viajar con asiduidad, hasta planes para acceder a las instalaciones durante dos días a la semana a media jornada.

Sus seguidores lo definen como una forma de vida, profesionalmente muy distinta a todo lo conocido hasta ahora que exige una mentalidad muy abierta tanto a nivel físico como en la forma de abordar la actividad laboral. Sin embargo también tiene detractores para los cuales es, en parte, una buena idea, ya que es cierto que quien se dedica a trabajar independientemente encuentra con el paso del tiempo un aislamiento difícil de llevar. Se desconecta demasiado del mundo y sus horarios se vuelven un desastre. El coworking o cotrabajo, entonces puede ser una solución al problema, ya que uno estaría en contacto con otras personas mientras trabaja; además de compartir gastos de alquiler, conexión a Internet y otras cosas. Pero también, en parte, creen que no es muy práctico, ya que al trabajar en una oficina con mucha gente que posiblemente no se dedique a lo mismo que uno, difícilmente intercambie ideas laborales y el contacto sea solo en temas que nada tengan que ver con el oficio, lo que provocaría desconcentración y pérdida de tiempo. Creen que los espacios de trabajo, para que sean organizados y fructíferos, deben tener si o si un mismo interés profesional. Para estos últimos la mejor alternativa son los viveros de empresas, también llamados centros de negocios o incubadoras empresariales. Los viveros son parte de la ayuda que diferentes instituciones brindan a los emprendedores que ponen en marcha nuevos negocios. Cámaras de comercio, ayuntamientos e incluso universidades son las principales gestoras de este tipo de edificios.

Sin embargo, no todas las empresas de nueva creación pueden acceder a este tipo de viveros. Para empezar, hay una serie de requisitos que el proyecto debe cumplir. La actividad empresarial de los emprendedores debe pertenecer al ámbito que desde la institución se desea fomentar. De esta manera, algunas empresas quedan fuera de estos centros. Además, se suele exigir como requisito indispensable que los emprendedores reciban una formación específica por parte de los organismos que promueven estos viveros. Aun así, dependiendo del grado de ocupación del centro empresarial, la adjudicación de los despachos no está garantizada.  En términos económicos, el cotrabajo y los viveros vienen a costar casi lo mismo. Sin embargo, la diferencia más notoria es que estos últimos establecen plazos de tiempo para su ocupación, por lo que normalmente, toda empresa ubicada en un vivero de estas características conoce que, por término medio, en un máximo de tres años deberá buscar una nueva ubicación.

 Otro de los aspectos que diferencia un centro empresarial de uno de cotrabajo es el aislamiento que hay entre las empresas que se integran en los viveros. Entre los ocupantes de los despachos de la incubadora no suele haber mucha comunicación; cotrabajar, en cambio, es disponer de un espacio abierto, lleno de gente de diversas disciplinas con la que poder colaborar y generar sinergias.

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  1. 19 octubre 2010 en 8:15

    Muchas gracias

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