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Se puede separar el ámbito laboral y el personal – Píldoras de Productividad Personal (PPP’s)


En esta ocasión, en este nuevo post, les invito a conocer los mayores descubrimientos del Siglo XXI…en Productividad Personal. En esta ocasión, explicaré cómo sí es posible separar el ámbito laboral y el personal.


Una de las mayores dificultades que muchas personas padecen, tal vez tu también, es la dificultad de desconectar de su actividad laboral cuando han decidido terminar su jornada.

Esas personas sufren adicción al trabajo, un desajuste que se presenta con intensidad variable y que les impide renovar su energía. Los síntomas son muy variados: ansiedad, agotamiento, malhumor, frustración, baja autoestima, agobio, desorganización y otros.

Tu mente sigue conectada a los asuntos laborales aunque ahora te encuentres con tus amigos o familia. Tu conversación con ellos gira en torno a tus actividades y preocupaciones laborales. El hecho de mantener conectado tu móvil o PDA, refuerza esa dependencia, ya que sigues atendiendo las llamadas y correos-e que recibes, sin importarte la hora o lo que estás haciendo. Otros con un nivel de dependencia menor solo los leen y son capaces de no contestarlos. Pero la interrupción en su vida personal tiene lugar igualmente.

Una característica frecuente de este desajuste es la inconsciencia. El individuo que lo padece no es consciente de tener otras alternativas y poder elegir. Por eso decimos que su poder personal es pequeño. Alguno tiene la fortuna de experimentar un suceso muy fuerte que les conmociona y reaccionan. Como le sucedió a Pascual.

Estaba leyéndole un cuento a Clara su hija de cuatro años. Pascual tenía la costumbre de salir tarde de su trabajo, casi nunca antes de las ocho, generalmente llegaba a casa cuando Clara estaba a punto de irse a la cama. Ese era el único momento durante la semana laboral que se permitía para convivir con su única hija. La niña siempre le pedía que le leyera un cuento. Aquella noche Pascual, empezó a leer El gato con botas, uno de los preferidos de Clara. Serían cerca de las nueve cuando sonó su móvil. Miró quien era el remitente y lo atendió. Dos minutos después volvió la cara hacia su hija para reanudar la lectura y no pudo seguir.

A la mañana siguiente recibí una llamada. Pascual estaba aún conmocionado. Me contó esa historia pero tuvo dificultades para describir el sentimiento que le pareció advertir en la mirada de Clara. Desconozco cómo puede mirar una criatura inocente de cuatro años pero sí me imagino el reflejo que en sus ojos puede observar un padre cuando, en un momento angustioso pero afortunado, es capaz de ver el padre que a su hija le gustaría tener, el padre que podría llegar a ser, el padre que Clara merecía, porque a veces una emoción es el reflejo de la mente en el cuerpo.

Pascual fue muy valiente y pidió ayuda. En muy poco tiempo modificó radicalmente sus comportamientos e incrementó su productividad personal. Bien es cierto que he escogido un caso especial muy favorable.

La clave principal para el éxito en estas situaciones es la motivación y la de Pascual era mayúscula. Su primera decisión fue salir a las siete y apagar el móvil para poder disfrutar con su hija de un rato de juego, el baño y cenar todos juntos. Su vida cambió. Aprendió que cuando jugaba con Clara todo su ser estaría en ese rol, sin escamotearle nada, porque eso era lo único que importaba en ese momento. Y eso le hizo ser más feliz.

Hace años un amigo me regaló o recomendó un libro. Me ayudó mucho, junto a otras lecturas y experiencias, para descubrir un mundo distinto; o sea, para mirar de forma distinta. Si eres un workaholic, o conoces a alguno, mi regalo es recomendarte su lectura. Ese libro se llama “El poder del ahora” y su autor Eckhart Tolle. Transcribo este párrafo y te pido que lo paladees muy despacio:

“Cuánto más te enfocas en el tiempo -pasado y futuro- más pierdes el ahora, lo más precioso que hay”.

¿Por qué es lo más precioso? En primer lugar, porque es lo único que hay. Es todo lo que hay. El eterno presente es el espacio dentro del que se despliega tu vida, el único factor que permanece constante. La vida es ahora. No ha habido un momento en que tu vida no fuera ahora, ni lo habrá jamás… Nada ocurrió nunca en el pasado; ocurrió en el ahora. Nada ocurrirá nunca en el futuro; ocurrirá en el ahora”.

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