Inicio > diversidad, Igualdad > Discriminación “positiva” de género en los procesos de selección

Discriminación “positiva” de género en los procesos de selección


Igualdad efectiva o discriminación positiva

Escribe nuestro colaborador y mejor amigo Mario Naranjo un artículo dedicado a uno de los temas de mayor interés e influencia a la hora de plantear un proceso de selección en nuestras organizaciones, la discriminación positiva en favor de la mujer, y nos dice los siguiente:

La discriminación positiva es una política social dirigida a mejorar la calidad de vida de grupos desfavorecidos, proporcionándoles la oportunidad de equilibrar su situación de mayor desventaja social. El mecanismo de su funcionamiento supone la excepción al principio de igual trato, contemplada en el actual marco legislativo; esto es: “tratar con desigualdad lo que de partida tiene una situación desigual”. A priori el calificativo da cierta grima ya que es como hablar de la esclavitud libre o de la violencia pacífica…y es difícil meternos en la cabeza que la igualdad vendrá de la aplicación de principios desigualitarios existiendo por lo tanto una discriminación “buena” y otra “mala”, como el colesterol, cuando discriminación es al fin y al cabo discriminación, sea positiva o negativa y la discriminación sólo conlleva divisiones y conflictos. Como ejemplo de discriminación positiva, en una convocatoria para un cuerpo de policía de una determinada comunidad autonómica, el 50% de las plazas eran exclusivas para mujeres. Así las cosas, una mujer que supere las pruebas con un aprobado justito, puede tener muchísimas más opciones de conseguir plaza, que otro opositor hombre con muchísima mejor nota. ¿Esto es justo?, ¿esto es igualdad o desigualdad?. Ciertamente es una pregunta endiablada, equivalente a preguntar que si para erradicar las discriminaciones que las mujeres han sufrido durante miles de años, concederles unas determinadas ayudas hasta que se equiparen a los privilegiados, es algo malo. Aunque no tengamos claro si es o no un hecho discriminatorio, algunos sectores de opinión entienden que no está mal que se conceda un beneficio a favor del más débil (no en fuerza ni inferioridad intelectual sino en influencia social) ya que después de todo ¿no es eso lo que promulgan las religiones monoteístas?: Ayudar al débil, al desvalido, al maltratado,… Son los que opinan que las grandes justicias sociales acarrean pequeñas injusticias, y siendo coherentes con esa máxima, han de tragarse todas esas injusticias que el binomio “discriminiación- positiva” conlleva.

A pesar que nadie puede negar que actualmente la mujer se encuentra infrarrepresentada en muchos sectores y puestos de trabajo, para otro grupo de opinión la solución no pasa por castigar a los hombres sino en establecer procesos de selección adecuados, en los que la proporción entre hombres-mujeres, negros-blancos, rubios-morenos o cualesquiera otra dicotomía basada en el fenotipo sea simplemente irrelevante y en el que el objetivo principal sea determinar en cada caso qué persona puede desempeñar con mayor éxito el puesto a cubrir. Si éste sistema es justo, a nadie debería importarle la proporción hombres-mujeres en un determinado escalafón. En este sentido, la discriminación positiva no deja de ser una discriminación, y lo que es más grave, una discriminación legalizada por el estado, consentida y promovida por quien debiera ser garante de nuestros derechos constitucionales y no conculcador de los mismos. ¿Acaso no basta con considerar al hombre y a la mujer como iguales?. ¿Por qué en lugar de sexos, no hablamos simplemente de personas? La capacidad y las aptitudes de cada individuo deben estar por encima del sexo, pues de lo contrario estamos creando leyes discriminatorias que pueden ser el germen de futuras normas que constriñan los derechos fundamentales de la persona. Quien crea que la mujer necesita de muletas para abrirse paso en el mercado laboral actual no está siendo justo con ellas. Para muchas mujeres este tipo de prácticas, menosprecian sus capacidades, eliminando los méritos personales como principal criterio de selección. Por tanto, si se quiere lograr la igualdad se debe competir en las mismas condiciones dentro de un escenario neutral. Conozco a muchas mujeres que les ofendería ser contratadas o ascendidas por factores ajenos a sus capacidades pasando por encima de otras personas que las superan en conocimientos y condiciones, aunque éstos sean hombres.

Yo soy europeo, blanco y varón. Todas estas características no suponen ningún mérito, pero creo que tampoco suponen ningún demérito, se trata de un simple accidente. Nací en Asturias, de padres de raza blanca, nací varón y libremente me he ido formando y desarrollando una manera de pensar y de actuar sin que nadie me la haya impuesto. Y no voy a despreciar lo que soy, ni voy a cambiar mi manera de ser, porque esa es mi decisión que tomo con absoluta libertad. Ahora bien, me estoy quedando calvo ¡y me siento discriminado porque no me quieren contratar como protagonista de un anuncio de champú!, ¡denunciaré!. Además me dicen que soy feo y gordo para ser modelo, y que no sirvo como cómico porque no tengo gracia…. ¡En fin, que esta vida está llena de continuas discriminaciones, sea por uno u otro motivo!. Por ello, hasta que no nos concienciemos de que la palabra igualdad no se puede utilizar para arrimar el ascua a nuestra sardina, hasta que no nos demos cuenta que la injusticia solo produce frustración y violencia, y hasta que no asumamos que no podemos estar a favor o en contra de una injusticia o de una discriminación dependiendo de si esa injusticia o discriminación nos beneficia o no, no habremos avanzado nada en entender que la dignidad de una persona no está ni en el color de su piel, ni en su religión, ni por supuesto, en su aparato reproductor.

La discriminación positiva no es justa, NO LO ES, pero si parece ser la única forma de que se empiece a hacer justicia y a cambiar viejos tópicos en contra de la mujer, aunque la forma realmente efectiva para conseguirlo erradicar definitivamente la desigualdad es educando en la igualdad, y en eso tanto las mujeres como los hombres tenemos la obligación de educar a nuestros hijos para que los patrones de conducta intolerantes basados en la desigualdad que sea no se reproduzcan generación tras generación pero, al mismo tiempo, también es necesario que el resto de la sociedad asuma una mayor concienciación y sensibilización hacia un problema en el que toda la sociedad debe mostrar una mayor implicación porque sólo así, entre todos, cada una y cada uno desde su parcela de responsabilidad podremos crear una sociedad mejor donde la convivencia basada en la igualdad y el respeto sea la nota predominante y en la que la desigualdad de género llegue a ser tan sólo un mal recuerdo del pasado, de la historia negra de la humanidad, pudiendo llegar a borrar del diccionario la expresión ”discriminación positiva” porque ya no sea necesaria.

¿y tú como lo ves?

Puedes leer más sobre este tema en www.fororh.com

votar

Anuncios
Categorías:diversidad, Igualdad Etiquetas: , ,
  1. myry
    7 junio 2011 en 16:00

    pues yo la discriminacion positiva no la veo mal, al contrario, si tu tuvieras una enfermedad, como estar ciego o sordo o cualquiera enfermedad que te impida llevar la vida como una persona normal,la vida se te hace mas facil cn la discriminacion positiva, como con los aparcamientos del coche.. etc

  2. Eduardo Colomer
    4 julio 2011 en 9:55

    Yo lo veo como tú lo ves.
    Los procesos de selección han de velar para que entre el mejor candidato, independientemente de su sexo y demás circunstancias.

    Conozco una empresa con un 90% de puestos administrativos.
    A veces, un mando intermedio requería una persona de determinado sexo… y resultaba que en la selección se descartaban a los mejores candidatos porque eran del otro sexo.

    La norma general en una empresa del mismo sector es que en cada departamento hubiera entre un 40% y un 60% de trabajadores de cada sexo… muy en consonancia con la ley de igualdad. Pues bien, además de ser una cortapisa en cada proceso de selección para escoger al mejor candidato era una práctica discriminatoria porque hay más administrativas que administrativos y, porque en época de pujanza económica el 90% de los CV que se reclutaban eran de mujeres. Por tanto, el 10% de la población (los varones) accedían al 40-60% de los puestos.

    Como dice Raúl, simplemente los procesos han de ser objetivos y no discriminatorios. Si en el 2º ejemplo que he puesto se seleccionara sin discriminación, si los varones y mujeres están igual de capacitados para ejercer de administrativos, el 90% de los que accederían son mujeres. Y no sería ningún problema que dentro de 30 años el 90% de empleados de la empresa fueran mujeres.

  3. BLANCA CAVERO
    8 julio 2011 en 23:15

    SUPER BUENO………….ES VERDAD LA DISCRIMACION POSITIVA ES NECESARIA EN LA ACTUALIDAD PARA COMPENSAR LA BALANZA Y DAR UN POCO DESEQUILIBRIO EN ESTE DESEQUILIBRADO MUNDO
    DONDE LA VIOLENCIA SE HA INSTALADO
    O CAMBIAMOS O NOS HUNDIMOS

  4. BLANCA CAVERO
    8 julio 2011 en 23:17

    LO CORRECTO ES DAR UN POCO DE EQUILIBRIO

  5. Ivan Lobo
    3 agosto 2011 en 10:35

    Todo tipo de discriminacion siempre acaba siendo negativa, por mucho que la quieran edulcorar…

  6. AntiFeminista
    19 octubre 2011 en 17:24

    Es verdad, aplicamos la igualdad de oportunidades a la mujer en los peores trabajos , ella también tienen derecho a asfaltar carreteras, alimentar hornos, encofrar hormigón o reparar tractores y hagamos paridad en puestos administrativos de hacienda, inaem, gobiernos, empresas, ayuntamientos…

  7. Giacomo Andretti
    26 noviembre 2011 en 15:57

    No quisiera entrar a valorar el tema de confrontación de oportunidades entre hombres y mujeres, creo que en este ámbito la noción de “Discriminación positiva” está siendo manipulada vilmente por políticos ambiciosos e intereses egoístas, su enfoque se ha desvirtuado a lo meramente interpretativo, cargándose de ideologías ya rebasadas y tomando caminos contrarios a la lógica racional, en otras palabras: populismo de hoy que no será sustentable en un futuro.

    No obstante, más allá de toda percepción de justicia, la discriminación positiva es tal vez la única herramienta que tienen ciertos individuos para de alguna manera “integrarse” a un mundo que no fue pensado para ellos. Constituye a su vez tanto una salida práctica para el sistema asistencial del Estado como un descargo emocional para el núcleo familiar; y, dado el muy pequeño porcentaje de la población que pudiese considerarse en esta situación, resulta obvio decir que el impacto sobre la oferta laboral que tendría una política de este tipo es prácticamente mínimo.

    Puedo reconocer que la valoración de la mujer como componente de la sociedad aún no ha tomado su justa dimensión, pero entendiendo esa circunstancia como una perversión cultural, siento que debe ser entonces la educación nuestra principal herramienta de ajuste. La visión “humanista” debería prevalecer sobre la personalización de los sectores menos favorecidos, pero desafortunadamente esta perspectiva no tiene la naturaleza apasionada que incendia almas y gana votos.

  8. Miguel Rojas
    15 enero 2012 en 7:11

    No solo la discriminación positiva es inecesaria (ademas de injusta), es contaproducente. Se basa en elementos tan subjetivos, relativos y manipulables como el que la mujer a sido discriminada desde el inicio de los tiempos; defiende cosas tan antinaturales como alejar a las mujeres de la maternidad y los hijos; y es tan absurda que hace de las mujeres sujetos limosneros y con garrote; que a pesar que de forma natural es logico y razonable que sean dominadas por los hombres dada su vulnerabilidad; buscan que ellas artificialmente sean las que lleven la sarten por el mango a costa de exprimir sin dar directamente nada a cambio a los hombres implicados.

    Las cosas no funcionaran asi, pero cuanto mas radicales o absurdas sean las politicas feministas, como es la discriminación positiva, mas pronto va a explotar esto.

    Que la discriminación positiva va desaparecer una desigualdad de partida; me haces reir. Si hay una desigualdad de partida, o esta es natural y fundamental por lo que nunca va a desaparecer, o es irreal, paranoica y casi solo existe como algo digno de tomarse en cuenta en el discurso e imaginario feminista. Pero lo que si va a traer la disciminación positiva es dar motivo perfectamente justificado para que se haga enemigo de la mujer, todo aquel que tenga una forma de ser o pensar en el que no pueda encajar el feminismo, y eso es muchisisisimo más contraproducente que cualquier cosa que esperen ganar con la discriminación positiva..

    Por ultimo, no confundir la discriminación positiva que hace que la vida de alguien no sea tan mala, siempre que esta siga siendo peor que la vida de quien no esta siendo discriminado positivamente; que una discriminación positiva que hace que alguien acceda a posiciones privilegiadas, muy competidas o valiosas, o bien que hagan de la vida de alguien mejor que quienes no estan siendo discriminado positivamente. Se puede discutir la validez de la primera en casos particulares, pero la segunda bajo ninguna circunstancia es valida, ni si quiera razonable.

    • Maria
      2 febrero 2012 en 23:01

      Soy mujer con experiencia en liderazgo y estoy completamente en contra de la discriminación positiva.

      No coincido con Miguel Rojas en que la discriminacion positiva aleje a la mujer de la maternidad, tengo hijos y en mi experiencia sí es posible (con esfuerzo) combinar un puesto de responsabilidad con una maternidad de calidad.

      El motivo por el que estoy en contra de la discriminación positiva es otro: si se favorece a mujeres por el simple hecho de ser mujeres por encima de otros trabajadores que están mejor cualificados para el liderazgo se acaba dañando a la empresa. He visto ya en dos grandes empresas con programas de discriminacion positiva de mujeres cómo con el tiempo se forma en las empresas un estamento de mujeres en puestos de responsabilidad que, en lugar de fomentar la excelencia y contratar e impulsar a subordinados con potencial, premian y promueven subordinados mediocres que no puedan “hacerles sombra” y que no pongan en peligro sus aspiraciones profesionales. Para fomentar la excelencia es necesario dar el liderazgo a los excelentes, sean del sexo que sean.

  9. yayo
    6 marzo 2012 en 2:25

    Mira, todas las k están a favor de esta maldita discriminación… a parte de egoístas, son… bueno, no quiero decir malas palabras
    He visto cómo condenaban a un hombre por una falsa denuncia de una mujer sin pruebas ni testigos y el juez lo declaro culpable de realizar llamadas anónimas a través de terceras personas no identificadas.
    En fin, que muchas mujeres se están lucrando con esta maldita ley y muchos hombres inocentes se encuentran al borde del suicidio al no tener cómo seguir pagando lo que no deberían pagar. Hay relatos por internet de muchos hombres desesperados, que hacen saltar las lágrimas

    • yayo
      6 marzo 2012 en 2:28

      por cierto, k no lo puse todo sobre la sentencia.
      el juez lo declaro culpable de realizar llamadas anónimas “amenazantes” a través de terceras personas no identificadas.

  10. David
    17 mayo 2012 en 5:02

    Puntos de vista que creen que la mujer esta subrepresentada; parece que han ignorado estudios que demuestran que estadisticamente el hombre es mas competitivo; que demuestran que existen muchisisimos más superdotados hombres que mujeres; que demuestran que estadisticamente los hombres son mejores en ciertas habilidades que las mujeres, como sucede en las que se relacionan con rendimiento físico, ciencia, tecnología, técnica, planeación a largo plazo, el diseño de estrategias, etc. También olvidan los distintos intereses y circunstancias de la mujer y el hombre en general; así como, el papel fundamental de la mujer dentro de la familia, algo que hasta a nivel instintivo y biológico influye en ellas, además de que resulta indispensable para que la sociedad no colapse.

    Y una de las cosas más asquerosas que tiene esto; es que sucede algo parecido a lo que pasa con esa ofensivisima ley feminista, donde en algunos delitos se da una inversión de la carga de la prueba (invertir la carga de la prueba significa que la mujer no necesita demostrar que el hombre es culpable, sino es el hombre el que tiene que demostrar su inocencia frente a la mujer). Lo mismo sucede aquí, el que las estadísticas muestren a las mujeres en un “nivel” distinto que a los hombres, no pueden entenderlo como algo que suceda de forma natural y que pueda darse sin necesidad de que haya acciones discriminatorias de por medio. Por lo mismo ni siquiera les interesa encontrar casos concretos donde verdaderamente haya una discriminación (en caso que los haya), para trabajar sobre ellos. Ellos parten por principio que tiene que haber discriminación, sin importar si puede ser demostrada o no, y no quieren verse limitados en sus acciones dictatoriales, por la necesidad de pruebas fehacientes.

    Ellos ya de entrada, arbitraria, maliciosa, miope y dogmáticamente parten del principio de que el hombre es un criminal y que por tanto; todos sus planes fallidos en llevar a la cima, el poder y el ego femenino, significan por fuerza, que tuvo que haber una de las esperadas actitudes criminales que caracterizan al hombre que esten impidiendo el logro de sus sagrados planes. Y en consecuencia es menester aplicar todo el peso de las leyes feministas para cohersitivamente forzar la realidad, aplastar a los hombres (ya que son culpables hasta que se demuestre lo contrario, y eso claro, en un tribunal feminista) para así poder elevar artificial, descarada, desmerecida y ofensivamente la posición de las mujeres en el mundo público.

    Si a ustedes no les causa asco y repulsión algo como esto; si no se dan cuenta que quieran o no, estan dentro de una guerra no abiertamente declarada en contra suya; si no se dan cuenta también de los peligros que tiene toda la ideología relacionada con esto, en muchos otros ámbitos, nuestra sociedad esta condenada, tarde o temprano, a su propia autodestrucción.

  11. Belén
    9 junio 2012 en 9:46

    Que fácil es hablar por hablar
    En las pruebas esas que dices que el 50% está destinado a mujeres, el otro 50% para quien es? y para quien era durante los 50 años anteriores eñ 100% de las plazas?
    Para quien están hechas las pruebas y por quien? Asi nos con los machitos que tenemos en la policia ,pegandole a mujeres del15 M
    Y para David una de las cosas más asquerosas es el maltrato; esa ley escrrita y la no escrita machista que rige este mundo donde “delitos ” de la mujer durante día tras día de su vida se da una inversión de la carga de la prueba (invertir la carga de la prueba significa que su maltratador no necesita demostrar que “Su Mujer”es culpable, sino es ella la que tiene que demostrar su inocencia frente a su maltratador DÍA TRAS DÏA)

  1. 23 marzo 2010 en 3:18
  2. 3 marzo 2011 en 10:57
  3. 11 diciembre 2011 en 1:01

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: