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¿Cómo superar el sentimiento de fracaso profesional?


Derrotado ante el fracaso laboral...

Es frecuente observar cómo al final de una dura jornada de trabajo, aquellos entusiastas trabajadores que empiezan su día a tempranas horas de la mañana, al regresar a sus casas claramente reflejan en sus rostros cierta satisfacción por lo conseguido en el día, mientras que otros lastimosamente no pueden ocultar un cierto aire de frustración que no implica el que no hayan sudado la camiseta, pero que expresa claramente que algo no se consiguió. Esa frustración pude deberse bien a un fracaso profesional concreto o bien a un desajuste entre las expectativas laborales y la realidad que nosotros percibimos que nos conduce a un bucle de experiencias insatisfactorias, sentimientos no placenteros y consecuencias negativas de diversa índole que si no somos capaces de detectar y reconducir a tiempo es imposible que podamos solucionar.

Para muchas personas el trabajo, no es sólo una fuente de ingresos sino que aporta sentido a nuestras vidas. En estos casos cuando se pone toda la ilusión, devoción y esfuerzo en un trabajo o proyecto, se puede producir una importante frustración cuando las causas que motivaron esa ilusión fallan o desaparecen. Cuando pasamos por este duro trago la primera idea que se nos viene a la mente es renunciar, dejarlo todo y abandonar, pero antes de tomar una decisión de esta magnitud debemos pensar que no se puede renunciar cada vez que sentimos que el trabajo no está llenando nuestras expectativas y que “el auténtico fracaso en la vida consiste en rendirse”.

Venirse abajo al no obtener los resultados esperados hace que muchos caigamos en la desesperación. En estas situaciones quizá nos descubrimos quejándonos y observando en nuestro interior ese murmullo, ese gemido, ese lamento que crece y crece aunque no lo queramos. Y vemos que cuanto más nos refugiamos en él, peor nos sentimos; cuanto más lo analizamos, más razones aparecen para seguir quejándonos y cuanto más profundamente entramos en esas razones, más complicadas se vuelven. Quejarse es muchas veces contraproducente ya que cuando nos lamentamos de algo con la esperanza de inspirar pena y así recibir una satisfacción, el resultado es con frecuencia lo contrario de lo que intentamos conseguir. La queja habitual conduce a más rechazo, pues es agotador trabajar con alguien que tiende al victimismo, o que en todo ve desaires o menosprecios, o que espera de los demás o de la vida en general lo que de ordinario no se puede exigir.

En lugar de lamentarnos plantearse nuevas estrategias, experimentar, no dejarse avasallar y ser constante en los objetivos, deben convertirse en las armas fundamentales para afrontar el fracaso. El truco no está en evitar caer, sino en tener la convicción necesaria para volver a levantarse . Así, el fracaso aunque no lo parezca nos hace poner los pies en la tierra, hace que se caigan las vendas de los ojos, y nos ayuda a conocernos mejor. El fracaso también nos hace ser más humildes, nos ayuda a reconocer que no estamos en posesión de toda la verdad, a pedir consejo y a valorar lo que tenemos. Lo malo del fracaso no es tenerlo, sino tenerlo y no aprovecharse de él; no verlo como un reto, una oportunidad. Ante todo cuando las cosas salen mal es esencial no torturarse y aceptar lo sucedido como una experiencia más. Es necesario comprender que en la vida habrá cosas que salen bien y otras que salen no tan bien o que salen mal por lo que no compensa dejarse llevar por los impulsos y pensamientos negativos experimentados en esos momentos. Cometer errores y asumirlos es indispensable para ser capaces de hacer frente a las insatisfacciones y digerirlas sin darles más importancia de la que tienen.

Hay por tanto básicamente dos maneras de tratar un fracaso profesional del tipo que sea. La primera consistente en asumir la propia culpa y sacar las conclusiones que pueden llevarnos a aprender de ese tropiezo y la segunda es buscar desesperadamente responsables de nuestra propia desgracia y adoptar el victimismo como estrategia. De la primera forma, podemos adquirir experiencia para superar ese fracaso pero con la segunda, nos predisponemos a volver a caer fácilmente en el fracaso, volviendo a culpar a otros y eludiendo un sano examen de nuestras responsabilidades. Cuando tendemos a pensar que casi nunca somos los culpables de los fracasos, entramos en una espiral de difícil salida, un círculo vicioso que nos sumerge en el conformismo de la queja recurrente, en la que nos encerramos a cal y canto.

Todo esto no es nada nuevo. Todos sabemos la teoría, lo difícil es saber cómo ponerla en práctica. Conozco esta dificultad por propia experiencia.
Saludos,
Mario Naranjo

Puedes seguir las intervenciones de Mario Naranjo en la red profesional española de RRHH en http://redsocial.rrhhmagazine.com

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  1. Aurelio Martínez
    21 diciembre 2009 en 19:09

    Totalmente de acuerdo con la perspectiva y los más penoso es que algunas empresas no valoran o no son capaces de localizar el potencial que algunos trabajadores tienen y, así, aportar grandísimas ideas al funcionamiento de la organización.
    La localización y aprovechamiento del talento, de las ganas de aportar debería ser una prioridad en las políticas de la empresa pues, a largo plazo, proporcionan un gran rendimiento.
    El fracaso laboral o el denominado “despido interior” es un común denominador en los trabajadores que se sienten identificados con la empresa-organización, que se consideran miembros de la organización, y no ven correspondidos esos sentimientos. Es un gravísimo error y una pérdida de recursos que, actualmente, las organizaciones deberían evitar a toda costa. Un trabajador motivado rinde muchísimo más. No nos inventemos la pólvora, pero sería interesante cambiar la mentalidad empresarial.
    Tarea ardua esa.
    Un saludo, y fantástica editorial.

  2. 25 diciembre 2009 en 19:30

    Aurelio,, al parecer no se te da mal la pluma… Podias colaborar con los medios del Grupo RHM. Mándanos algo si crees que tienes cosas que fueran de interés para la comunidad de RRHH. Feliz Navidad

  3. LORENA LOPEZ
    4 enero 2010 en 11:37

    Estoy totalmente en acuerdo con ustedes. Es cierto que la motivación hace que un empleado se supere día a día y crezca como profesional.
    Hay muchas direcciones que no motivan ni apoyan a los empleados, la mentalidad de “ellos tienen que trabajar porque se les paga” creo que es una política que lleva al fracaso en una empresa, ya que la rotación continúa de personal y la desmotivación por parte de los empleados, hace que el trabajo se vuelva rutinario. La empresa no crece, no innova, no produce más de lo que esperan, se crea el rol de “trabajo lo que me piden y basta”.
    Cuando te encuentras en una empresa en que la dirección se rige por esa mentalidad, que podemos hacer desde RR.HH?
    Personalmente creo es difícil modificar o actualizar a los nuevos tiempos, una política de empresa que durante muchos años a seguido fiel a su estilo de trabajo. Pero no hay que dejar de intentarlo!.

    Saludos.
    Lorena López
    Recursos Humanos.

  4. Flor d emargargarita
    26 marzo 2010 en 16:01

    y qe pasa cuando uno fracasa por que nooo tiene buenas oportunidades laborales y económicas?
    que estrategia sirve para superar-se?

  5. Eduardo Chávez
    1 febrero 2011 en 0:44

    Muy bien, pero qué sucede cuando uno se siente fracasado porque no ha logrado nada, o que al menos eso crea? cómo uno puede dejar de sentirse comprometido y sentir nuevamente motivacion, pasion por hacer las cosas?, cómo puede hacer alguien a un lado las indiferencias de sus patrones cuando uno trata de hacer lo mejor que se puede, pero el patron simplemente eso no lo sirve?

  6. 22 octubre 2011 en 0:55

    “El verdadero fracaso es rendirse”. Esta afirmación no deja espacio a la posibilidad de que una persona renuncie a un trabajo porque éste le decepcionó, y no es ni de lejos lo que creía. En tal caso, nadie, nunca le va a reconocer el valor que tuvo para efectuar su retiro, debido a que lo que se defiende popularmente es que “El verdadero fracaso es rendirse”.
    Yo soy graduado en licenciatura (profesor) y no ejercí por mucho, a causa del desgarrador desencanto con el sistema educativo, del que ni la sombra se pinta a los educadores en formación.
    Renunciar es tan mal visto como suicidarse.

    • Jessica
      29 septiembre 2013 en 23:59

      Totalmente de acuerdo. Para el caso en el que uno renuncia… es tan certero como valiente. NO RENUNCIAR a un trabajo que NO NOS GUSTA=es equivalente a RENDIRSE. Renunciar y buscar otros rumbos=ES DE VALIENTES!. Venga que ya somos 2. 🙂 😉 Adelante.

  7. Andrea
    6 enero 2012 en 5:18

    ¿Alguien se puso a pensar en esto desde el punto de vista de la psicología más ortodoxa?
    ¿Como influye la crianza y la psique desarrollada por cada uno en el éxito del manejo de fracasos?

    Creo que manejar el fracaso es una destreza y un don psicológico. Algunas personas conjugan los dos, otras no y otras, como yo, pasamos años buscando la manera de manejar el fracaso y nuestras estructura psicológicas nos juegan en contra. No es esto una excusa, solo suma los factores predisposición, esfuerzo y tiempo.
    En el camino de salir del no manejo del fracaso caemos muchas veces, y ahí está el riego de perder todo. En cambio quienes tienen una psique más apta desde chicos no tienen esa pendiente para remontar.

    • Boris
      11 abril 2013 en 4:06

      Toda la razón Andrea, existe esa predisposición genética y en paralelo un aprendizaje de castigo al fracaso que nos pasa la cuenta cada vez que erramos. Cuando ambas condiciones se conjugan puede llegar a ser muy traumático y verdaderamente dificil de salir, pero y he aquí lo bueno, siempre se puede salir, la clave es QUERER salir y no seguir compadeciendose o buscando culpables. Es comprender que el fracaso es parte de nuestro desarrollo y creer en las estadísticas de estudios serios al respecto que señalan que por cada un éxito, hay no menos de 10 fracasos. Esto que la teoría dice y la práctica confirma es dificil aceptar cuando vamos en el primer fracaso, en el segundo y tercero, pero la regla es clara, se pueden esperar al menos un total de 10. Personalmente estoy pasando por mi 3er fracaso y me cuesta, me duele en mi orgullo, a pesar que conozco la vaina, así que anda levántate que esto no ha termiinado. Saca el mejor partido de tu experiencia, vívela, aprovecha la instancia. Muy buen post este, les deseo suerte. Un abrazo.

  8. Raúl
    3 febrero 2012 en 19:33

    Estoy pleneamente de acuerdo con el comentario de Aurelio Martinez, existen empresas que no saben aprovechar el potencial y la disposición de sus trabajadores, gente que lo dan todo día a día y que luego ven como en muchas ocasiones se recompensa más al que menos da, y eso es muy frustrante ocasionando lo que él llama “despido interior”, es decir, la sensación de que le están rechazando pese a sus enormes esfuerzos. En ese momento el trabajador tiene dos opciones: cerrar los ojos y seguir hacia delante o tirar la toalla y buscar nuevas oportunidades fuera de la empresa. Con la primera corre el riesgo de seguir igual por el resto de sus días, con la segunda volver a fracasar… Lo que está claro es que es una situación en la que él no tiene la culpa de la misma, son los directivos los que actúan de forma inapropiada, bien dando méritos a otros que no los merecen o bien por una mala situación de la empresa en la que el profesional está estancado.

  9. Luis G.
    19 julio 2012 en 1:47

    Raúl, totalmente de acuerdo con tod@s mis compañer@s comentaristas. Las políticas de RRHH en materia de motivación y formación continua en muchas empresas es inexistente o muy deficiente (somos de los países que menos invertimos en formación continua de Europa). A ello le añades la situación de crisis economica y de valores actual (es la base de la primera), y entonces toda esta multiplicidad de factores nos dá como resultado que el empleado perciba que es un componente muy vulnerable por parte de la empresa, y una empresa que tiene un índice de rotación altoes una empresa que no cree en su capital humano, y por tanto el empleado que desea buscar cierta autosatisfacciópn personal, debería en una situación más estable por supuesto buscar otra Cía. que le ofezca muchas más oportunidades. Hay dos opciones o bien venirse abajo y hundirse en la desesperación como aqui comenta, algun@s compañer@s o bien dominar la situación y canalizar toda esa sensación de “fracaso” en el comienzo de un futuro y una experiencia laboral mejor.. Ahora bien, lo que no se debe caer que es un detalle muy habitual en la actualidad pero que no se menciona en el ámbito profesional (sí en las consultas psicológicas de los centros de salud mental, las estadísticas no engañan, la crisis pone en evidencia un sindrome muy habitual en muchas consultas psicológicas el sindrome del burnout del que podemos ser víctimas cualquiera, tanto los compañer@s y responsables en nuestra empresa, comotb el otro fenómeno éste con mayor repercusión psicológiva en el empleado víctima de ese acoso que es el mobbing, causado por politicas de rrhh inexistentes o que tienden a depreciar el capital humano en beneficio de otros activos de la Cía..).

    donde el síndrome del burnout (espero que ese sea el único motivo)

  10. Lola Franco
    27 julio 2012 en 20:23

    Me ha encantado el artículo sobre el fracaso profesional, acabo de sufrir uno importante y estoy intentando superarlo… Completamente de acuerdo con todo lo expresado en dicho artículo, con la razòn sé que es así y así debe ser, pero el corazòn me traiciona y a ese es difícil desatenderle…

    • Arianne Soler
      4 abril 2013 en 14:09

      Hola Lola. Te entiendo, yo ahora mismo estoy en un proceso de intentar superar ese sentimiento de fracaso que ya no es sólo laboral sino que se ha convertido en un fracaso vital a pesar de que en el resto de facetas no me puedo quejar sino todo lo contrario. He somatizado toda esa frustración y he acabado en el psicólogo y tomando medicación contra los ataques de pánico. Es tan desagradable que si hubiera sabido esto antes no hubiera dejado que llegara a donde ha llegado. Por eso entiendo muy bien a tu corazón. Un abrazo

  11. jose
    9 febrero 2014 en 6:42

    llega un punto en que pasa de frustracion a depresion, yo asi me siento. una de mis limitantes segun yo, es la edad, pero quiza pueda salir adelante de todo esto. levantarme, por que aqui en méxico cada dia es mas dificil

  12. jose
    9 febrero 2014 en 6:44

    tengo a mi cuidado a una niña que es mi sobrina y tengo terror de q ella viva lo que yo vivi de niño, en mi caso sufri de abuso sexual por otro hombre eso me hace deterneme a menudo y ser muy inseguro. quisiera superar de una vez por todas y transmitirlo o como se digaa mi niña…..

  13. jose
    9 febrero 2014 en 6:45

    bueno en fin tendre que salir de todo esto

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