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Recetario de medidas para salir de la crisis… y despejar el laberinto de la DEPRESIÓN económica y política. (1ª parte)


Apreciado lector/lectora de este blog y de  www.rrhhmagazine.com y en general de los distintos medios del Grupo RHM de Comunicación: AprendeRH, ForoRH, Postgradum.com ,La Guía de los RRHH.

Le escribo a través de este espacio, a modo de carta abierta, porque quiero salir de este laberinto llamado crisis y porque se me ocurren algunas ideas sobre cómo hacerlo. No voy a entrar a preguntarme ni el origen de la crisis, ni a qué se dedican los políticos, ni los analistas económicos y financieros, ni siquiera a preguntarme en qué he podido participar en ella, tan sólo quiero compartir mis reflexiones acerca de cómo abordar una solución eficaz al problema.

En principio, todos sabemos que la crisis que vivimos, para el caso de no corregirse a tiempo, nos llevará por un laberinto que nos conducirá hacia la depresión económica más severa que hayamos podido vivir en España y en Europa, y cuya última consecuencia para el caso que se produzca, supondrá el establecimiento de un nuevo orden internacional económico, social y político difícil de predecir.

El problema reside en cómo nos afectará como ciudadanos europeos y más concretamente como nos afectará a los ciudadanos españoles, entre ellos, yo por supuesto.

Un objetivo aparentemente ambicioso, ese del cambio de orden económico, y en el que insisten los líderes políticos de todo el mundo en un intento de minimizar las repercusiones políticas y sociales de una feroz especulación del mercado y dejar en moraleja los errores aparentemente cometidos por unos pocos.

La pérdida de trabajo es un síntoma más que evidente de lo duro y duradero que será nuestro paso por este laberinto hasta alcanzar el nuevo paradigma económico, y quizá por la urgencia de frenar sus nefastas consecuencias, no cuestionamos quiénes serán los gestores de este tránsito, hacia dónde nos llevarán, y como pasa siempre, qué beneficios obtendrán de todo ello. No podemos olvidar que las oligarquías corruptas, entre las que siempre se ha encontrado la clase política, sus benefactores y la banca de inversiones, siempre han sacado tajada de los momentos de crisis.

Ahora bien, la clase política, si les queda vergüenza, y los responsables de este tránsito hacia el calvario, deberían ser capaces de ostentar una posición activa basada en la voluntad de pactar una reforma económica y social orientada a devolver el protagonismo a la lógica colectiva, alejándose de hegemonías políticas y sociales e incluso, de la lógica netamente económica y partidista, porque lo contrario nos llevará a repetir viejos errores ligados a modelos totalitarios, de ambos signos, que impedirán cualquier solución a la crisis que vivimos.

Asimismo, la proliferación de explicaciones, teóricas, prácticas y pseudopolíticas, sobre las causas de la crisis tampoco favorecen el paso hacia su salida. El ciudadano paciente y tristemente pasivo se ahoga en estrategias ajenas a su vida personal, familiar y laboral, y termina creyendo que todo esto es un juego de palabras basado en la proliferación de paquetes de medidas y aparentes soluciones globales que, supuestamente, nos permitirán salir y superar esta crisis/recensión, para mí gran DEPRESIÓN económica y moral.

Por esta razón, en mi opinión solo vale poner en marcha soluciones efectivas que hagan más fácil el camino para evitar el colapso del sistema y la primera de ellas pasa por tomar el papel activo como ciudadanos responsables de nuestras decisiones democráticas, exigiendo nuestros derechos a los poderes públicos, movilizándonos activamente y si es necesario, actuando desde la objeción ciudadana.

A escala mundial, las soluciones previstas por los diferentes gobiernos se basan principalmente en planes de estímulo fiscal o en incrementos del gasto público, los cuales, según sea el modelo y país en el que se apliquen nos conducen a un abanico de soluciones pobres basadas unicamente en una reducción generalizada de los impuestos y en el incremento del gasto público de los estados. Sin embargo, no todos los países y sus economías están en igualdad de condiciones, ni mucho menos cuentan con la misma capacidad de inversión para encontrar en sí mismos una solución. Son pseudo-políticas cortas, que tienden a beneficiar a las clases oligárquicas, a la banca y a las clases sociales pudientes principalmente y que exigen grandes sacrificios de las clases trabajadoras y las clases pasivas.

En nuestro país, las medidas planteadas hasta el momento son claramente insuficientes y carentes de expectativas, ya que a modo de ejemplo, resulta ilógico establecer políticas paternalistas supuestamente sociales en defensa de aquellos colectivos afectados por la crisis, en lugar de desarrollar políticas que impliquen, por igual, a todos los actores del sistema y que favorezcan el empleo y el consumo por un lado y la liquidez y la productividad por otro.

Asimismo, la revisión presupuestaria, de competencias y de recursos humanos del conjunto de administraciones, estatal, autonómicas y locales es absolutamente necesaria al fin de garantizar la supresión de todas las partidas presupuestarias destinadas a gastos superfluos o suntuosos, de representación, de consultoría y realización de estudios e informes que no tengan una aplicación y trascendencia inmediata en la activación de políticas de empleo y en la creación de riqueza productiva y de inversión.

Y en los binomios empleo-consumo, productividad-liquidez, reducción impositiva-reducción del gasto social, entre otros, es dónde todos debemos concentrar nuestros esfuerzos, implicar al conjunto de la sociedad y administrar los recursos a través de un conjunto de medidas que devuelvan al sistema su cordura y su moralidad.

Por ello, las medidas que propongo desde esta tribuna, tratan de proteger el empleo y crearlo, dinamizar el consumo de los ciudadanos, dotar de liquidez al sistema, contribuir a la desaparición de la economía sumergida, reducir el gasto publico no productivo de las administraciones, acabar con las corruptelas y el clientelismo, incrementar la productividad de nuestra economía, reducir su endeudamiento y transformar el actual modelo de desarrollo económico en un modelo presidido por la equidad, la solidaridad, la ética y la moralidad, tan necesarios para evitar el declive del sistema capitalista.

No encuentro otra forma de hacer frente a la crisis que impedir la sangrante pérdida del empleo, a través de medidas dirigidas específicamente a las familias y a los pequeños y medianos empresarios, verdaderos motores y artífices de nuestro sistema económico y que son los únicos que a través del mantenimiento y creación de nuevo empleo, pueden estimular el consumo, la productividad y una adaptación rápida y no traumática a las supuestas nuevas reglas que demandará el nuevo orden económico internacional.

Por todo ello, y porque creo en el mercado y sus reglas, me opongo frontalmente a subvencionar a la gran banca y a sectores como el de la automoción, entre otros, si no es a cambio de unas nuevas reglas de juego que garanticen el pleno empleo de los que allí trabajan, la liquidez y el apoyo económico a las familias y a las pequeñas y medianas empresas y la reducción salarial de sus altos ejecutivos.

Los bancos tienen que hacer de bancos y contribuir con sus préstamos al funcionamiento normalizado del conjunto de la sociedad. La gran empresa privada debe dar respuesta a las vacas flacas y si es menester plantear las OPAS y FUSIONES que sean necesarias para que el sistema permita a los mejores sobrevivir y penalice a todos aquellos que no lo han sabido hacer hasta el momento. O acaso, ¿SEAT, AUDI y Volkswagen no eran empresas independientes que en un momento oportuno fueron acrecidas a un Grupo de Automoción, o acaso el BSCH o el BBVA no son el resultado de la unión y fusión por absorción de otras entidades?

Por todo ello las medidas que sugiero y comparto con vosotros son las siguientes:

  1. Establecimiento y aplicación real de una verdadera ley de incompatibilidades que afecte tanto al sector público como al privado.
  2. Reestructuración de funciones, competencias y reubicación de plantillas entre las distintas administraciones públicas para un mejor funcionamiento de las mismas, así como una reducción conjunta de entre 650.000 y 800.000 efectivos a través de prejubilaciones forzosas.
  3. Cambio del horario en jornada partida a todos los funcionarios de las distintas administraciones de 9 a 14 h y de 16 a 19 h y ordenación del conjunto de jornadas en el sector privado a 40 horas semanales.
  4. Pago de las Administraciones públicas a las empresas de contratas y sus proveedores a 30, 60 y 90 días.
  5. Suspensión de las cláusulas de revisión salarial durante dos años, tanto en el sector público como en las empresas privadas con la excepción de aquellas empresas que generen beneficios en sus cuentas de resultados. El incremento salarial anual será de aplicación general y limitado al 2% (índice tope de inflación anual en los países de la UE) y del 0% para salarios superiores a los 42.000 euros anuales.
  6. Reducción salarial de un 10% a toda la clase política en el desempeño de sus cargos públicos para dar ejemplo.
  7. Desaparición de los liberados políticos y sindicales y su sustitución por personal contratado.
  8. Flexibilización del despido con la reducción de las indemnizaciones de 45 días a 15 días por año trabajado salvo para los nacidos antes de 1956.
  9. Desaparición de la contratación temporal salvo en aquellos sectores que por la temporalidad o ejecución de la obra o el servicio así lo requieran y transformación total de la contratación temporal en contratación indefinida.
  10. Obligación de formación continuada a los parados que se encuentren percibiendo la prestación contributiva por desempleo, al menos durante 3 horas diarias de lunes a viernes, para su inserción efectiva, fundamentalmente en materias relacionadas con la prevención de riesgos laborales y el resto de materias que garanticen la polivalencia profesional de cada desempleado con arreglo a su perfil, con especial trascendencia en el conocimiento y aplicación de las nuevas tecnologías y el estudio del idioma ingles.
  11. Desaparición del subsidio de desempleo y su sustitución por un sistema público de empleo activo para dotar de recursos humanos debidamente reciclados, los efectivos necesarios para cubrir la aplicación real de la ley de dependencia en todo el territorio del estado español, cubrir la prestación de distintos servicios sociales a las clases excluidas, voluntariado y protección civil, mantenimiento de las infraestructuras en uso y la obra pública, la reforestación y limpieza de los montes, la limpieza de las costas, entre otros.
  12. Impedir en las grandes empresas la práctica de ERE’s de extinción de trabajo y permitirles aplicar, sólo en casos justificados y de manera extraordinaria, ERE’s de suspensión temporal de contratos de trabajo y medidas de prejubilaciones voluntarias.
  13. Desarrollo de las medidas que potencien la movilidad geográfica de los trabajadores.
  14. Desarrollo de la prestación del desempleo para autónomos que cesan su actividad.
  15. Reordenación de los sectores económicos productivos con especial atención al impulso del sector primario, pesquero y agrícola, para reorientar la competencia e incrementar el valor añadido dirigido a la producción de alimentos ecológicos y de calidad y la transformación de la industria alimentaria y su red de distribución logística y comercial para su exportación al resto del mundo.
  16. Apuesta decidida por la investigación y el desarrollo en sectores clave como el sanitario, el farmacéutico y la industria química, el tecnológico, el de telecomunicaciones, el auxiliar aeronáutico, la ingeniería civil, la ordenación urbanística y el sector agroalimentario.
  17. Impulso de la energía nuclear sobre los hidrocarburos para evitar la mayor dependencia de nuestro país respecto de terceros competidores y contribuir así al abaratamiento energético y a la reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera.
  18. Incentivación de la industria relacionada con la fabricación y el aprovechamiento de las energías alternativas no contaminantes y su uso en la construcción y rehabilitación de edificios, empresas y administraciones públicas, incidiendo en su exportación hacia terceros países.
  19. Reordenación especializada del sector turístico y rehabilitación de sus infraestructuras hoteleras y de transportes. Reactivación de la marca ESPAÑA como destino de un turismo con la mejor relación de calidad/servicio/precio.
  20. Incremento de las inversiones en infraestructuras para el desarrollo completo de la red nacional de autovías, aeropuertos, puertos y AVE.
  21. Incremento de las inversiones destinadas al mantenimiento, rehabilitación y modernización de las vías de transporte de segundo orden, los centros y cascos históricos de las ciudades, los edificios públicos, hospitales, centros educativos y sociales, las barriadas populares y edificios con más de 50 años de construcción, etc.
  22. Reducción del tipo general del IVA al 15% y reducción específica al 7% y al 4% de todos aquellos productos y servicios susceptibles de ser reducidos a su menor tipo impositivo entre ellos los servicios y productos producidos mediante el sistema de marcas blancas.
  23. Reducción del impuesto de sociedades para pequeños y medianos empresarios al 10% y para grandes empresas al 20% siempre que conserven el empleo.
  24. Reforma del IVA para que las empresas paguen el IVA cuando hagan efectivos sus cobros a clientes.
  25. Reducción de 8 puntos de IRPF a las rentas familiares que no superen los 42.000 euros anuales.
  26. Desaparición del impuesto de matriculación a los vehículos, embarcaciones y aeronaves producidos en plantas españolas.
  27. Regulación legal y fiscal de la prostitución.
  28. Durante dos años utilizar como índice de referencia de todos los hipotecados, el precio del dinero fijado por el banco central europeo y compensar a la banca exclusivamente el diferencial aplicado por encima del euribor.
  29. Suspensión durante 2 años de las ejecuciones hipotecarias a familias desempleadas que no puedan hacer frente al pago de su hipoteca.
  30. Obligatoriedad de reinversión de los beneficios de todas las empresas que cotizan en el mercado continuo durante dos años en el mantenimiento y creación de nuevos puestos de trabajo compensados con las correspondientes ayudas a la contratación y bonificaciones fiscales en las cuotas de la seguridad social.
  31. Prohibición durante dos años de retribuir la banca los depósitos de sus ahorradores con más de un punto por encima del precio oficial del dinero marcado por el banco central europeo, obligando con ello a la banca a una reducción absoluta de las comisiones bancarias a sus clientes y a la mejora competitiva de sus servicios.

(continuará…)

El coste económico de todas las medidas propuestas en este editorial en su conjunto, en ningún caso superaría la cantidad que el Gobierno ha destinado con su colección de medidas al parcheo económico y garantizaría el mantenimiento del empleo, la reducción del paro y el incremento global de la recaudación fiscal del conjunto de las administraciones).

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