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Practicando la serendipia para evitar “vivir a medio gas”
El mundo intelectual de nuestro país está de luto ya que nos ha dejado el economista, escritor, docente y humanista José Luis Sampedro quien deja desocupado el sillón “F” de la Real Academia Española así como huérfano al movimiento ciudadano 15M, ya que defendió de una forma crítica que una sociedad más justa es posible, si el poder de las personas vence a la tiranía del poder financiero; eso sí, mediante la rebelión pacífica.
Un mensaje positivo y esperanzador que deberíamos incorporarlo en nuestros departamentos y que, como directivos, deberíamos practicar con el ejemplo para que pudiesen “contagiar” al resto de la organización y no “vivir a medio gas” como afirmaba nuestro ilustre profesor.
Esta semana vamos a hablar de un término poco corriente como es la serendipia para ejercitarnos en ese pensamiento libre y crítico tan falto en nuestras empresas, sacudidas sin piedad por las cruentas turbulencias de la crisis económica en las que nos vemos envueltos.
Nuestra colaboradora, Sonia Rodriguez, afirma en su artículo Descubriendo la serendipia que desde RRHH tenemos que desarrollar una gestión, una cultura y un clima que facilite la serendipia en la organización, pero de nada servirá si no va acompañada de una actitud adecuada para la serendipidad por parte de cada profesional.
Si somos capaces de estimular la creatividad para buscar soluciones nuevas a viejos problemas, incrementar la motivación gracias a una mejor comunicación, formar y desarrollar el talento, tendremos las mejores condiciones para que la serendipia sea uno de los valores fundamentales que conformen la cultura de nuestras compañías y así garantizar el éxito duradero de las mismas.
Que el ejemplo de Sampedro ilustre nuestra fe en el poder extraordinario que tenemos las personas por encima de cualquier otro.
Saludos cordiales.
Aprendiendo a tomar decisiones
Una de las actividades más comunes que realizamos en las empresas es la toma de decisiones. Ésta no es fruto del azar sino que es un proceso de análisis y reflexión que consiste en identificar una necesidad, escoger entre dos o más alternativas posibles y acertar con la mejor opción, analizado minuciosamente los pros y los contras de cada una de ellas y finalmente evaluar los resultados obtenidos.
Para los directivos de una empresa, el proceso de toma de decisiones es una de nuestras mayores responsabilidades ya que somos los que mostramos la dirección a seguir, cuestión harto difícil si tenemos en cuenta los escenarios complejos en los que nos encontramos.
En general, el valor añadido que aporta un directivo se basa principalmente en la calidad y la eficacia de sus decisiones y en su capacidad para ponerlas en práctica. De ahí la importancia de considerar a la toma de decisiones como el ejercicio más adecuado para mejorar, entre otras, la capacidad para pensar, sopesar y estudiar alternativas, crear nuevas soluciones, intercambiar puntos de vista diferentes y asumir riesgos; aspectos básicos que repercutirán en el devenir y porvenir (presente y futuro) de la organización.
Según mi experiencia, para garantizar una correcta toma de decisiones es importante tratar de minimizar los problemas y tener un enfoque flexible a la hora de encontrar soluciones que se acerquen a los objetivos y metas que pretendemos conseguir y se convierta en el mejor revulsivo para la empresa.
La incoherencia como moneda de cambio
Hace prácticamente dos semanas la máxima autoridad de la “empresa” más antigua de la historia, la iglesia cristiana, anunciaba su renuncia. Independientemente de todos los análisis que se han realizado y, que se seguirán haciendo sobre el particular, sería bueno que todos aquellos que nos dedicamos a la función directiva veamos en este hecho singular una lección de coherencia y humildad transferible en nuestro quehacer. Me explico. Una lección de coherencia al admitir que no puede seguir desarrollando su cargo con diligencia y humildad porque lo admite sin ambages y lo reconoce públicamente.
Está claro que los profesionales que tenemos la responsabilidad de dirigir el capital más importante de las organizaciones en épocas tan duras como las que estamos viviendo, debemos cuestionarnos cuáles son los valores que nos guían y cómo somos capaces de “inocularlos” en las personas que lideramos.
Nuestra colaboradora Sonia Muriel en su artículo El elevado coste de la incoherencia nos recuerda sabiamente que la actuación de la dirección de la empresa debe ser el reflejo de los valores y principios que transmite con su discurso. No hay una actitud que provoque mayor rechazo que la incoherencia entre lo que se dice y se hace.
Un ejemplo de incoherencia muy habitual, más de lo que sería razonable admitir, es lo que ocurre a la hora de llevar a cabo nuestros proyectos, tareas o funciones cuando utilizamos con demasiada facilidad títulos tan grandilocuentes como “Buenas Prácticas en.”que resultan ser textos cargados, más o menos, de buenas intenciones y que, finalmente, no se llevan a cabo en la empresa, pasando a ocupar un lugar aleatorio en una estantería del despacho o cierto espacio en el disco duro del equipo informático de turno.
Por puro egoísmo intentemos ejercer la práctica de la coherencia y que forme parte de nuestra identidad como persona, en nuestro departamento y en la organización; solo así seremos testigos de los altos beneficios que este valor olvidado nos reporta.
Saludos cordiales.
La fórmula secreta del éxito
Hace unos días leía un interesante artículo sobre cómo una marca como Coca Cola lucha contra los envites de la crisis para seguir siendo la marca más famosa del mundo. Entre las explicaciones, este artículo señalaba un punto que, a mi modo de ver, deberíamos tener presentes el resto de empresas: la felicidad como estrategia.
Creo que deberíamos tomar ejemplo para que desde los departamentos de Recursos Humanos tratemos de poner en marcha estrategias que garanticen la felicidad de nuestros empleados para que este hecho se transforme en excelentes ratios e indicadores de productividad y competitividad. Tal vez sería bueno cuestionarse el papel que juegan en nuestra compañía el compromiso compartido, la libertad responsable y las políticas retributivas equitativas y no igualatorias para garantizar un buen clima de trabajo.
Esta semana nuestro colaborador Ángel Largo en su artículo Se puede clonar el Exito nos invita a qué analicemos los modelos de negocio que han sido un éxito en Europa para poder trasladaros a otros sitios que puedan tener circunstancias similares a las que nosotros tuvimos. En definitiva, se trata de poner en marcha una actitud proactiva de benchmarking que nos permita ver y valorar buenas experiencias en empresas de nuestro sector y de otros para que podamos extraer conclusiones que nos permitan ser mejores en nuestra forma de hacer productos y prestar servicios.
Si somos capaces de tener una actitud crítica sobre lo que hacemos seguramente mejoraremos porque no nos conformaremos con hacer bien nuestro trabajo sino brillará con luz propia y le daremos el valor añadido que distingue el producto de nuestra empresa respecto del resto de la competencia.
Si queremos que el éxito esté presente en nuestras empresas y siga mucho tiempo con nosotros, tenemos que “remar” todos y cada uno de nosotros en la misma dirección, conscientes de que a pesar de las dificultades seremos capaces de vencerlas y transformar lo que aparentemente podríamos interpretar como una amenaza identificarla como una magnífica oportunidad. Cabe recordar que el éxito no es fruto del azar sino de un trabajo que requiere esfuerzo y perseverancia.
Saludos cordiales.
La Formación: una inversión rentable
Todo el mundo tiene claro que la productividad y la competitividad de las empresas se basan principalmente en la gestión adecuada o no que llevan a cabo sus directivos. La mayoría de los mismos, si desean seguir desarrollando sus funciones en estos puestos sabe que debe seguir formándose no solamente en conocimiento sino también en habilidades y por qué no en actitudes y valores.
En un mundo tan cambiante como el que nos ha tocado vivir no podemos pensar que podemos “vivir de rentas” de los estudios reglados que quedaron reflejados en la serigrafía de títulos orgullosamente colgados en infinidad de paredes de despachos sino estaríamos irremediablemente abocados al más absoluto de los fracasos en una organización. En estos momentos la actitud para aprender y aprehender, es decir, hacer tuyo lo que aprendes es lo que nos ayuda no solamente a ser mejor profesional sino a ser mejor persona.
Afortunadamente y, gracias a las nuevas tecnologías, podemos formarnos en multitud de conocimientos y mediante diferentes metodologías que posibiliten cuestiones a aprender más prácticas para que podamos adquirir todo aquello que necesitamos para hacer mejor nuestra labor diaria en nuestras compañías. Sigamos apostando por la formación, pero exigiéndole rigor.
Esta semana nuestro colaborador Roberto Luna en su artículo Directivos. ¡al cole! Se cuestiona quién está gestionando este cambio continuo a lo que responde que ante este nuevo entorno podemos actuar de tres modos: anticiparnos al cambio, reaccionar, o sencillamente observar. Depende de a elección que se asuma está en juego la supervivencia o el éxito de la empresa. Como decía el gran filósofo griego Sócrates “Solo sé que no sé nada”. Creo que esta frase es un magnífico punto de partido para seguir aprendiendo porque la vida es un continuo aprendizaje.
Saludos cordiales.
La insoportable levedad de los RRHH
El jueves pasado se publicaron los resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA) de todo el año 2012, los resultados rozan los seis millones de parados. Pero a pesar de que este hecho es preocupante lo son más los Expedientes de Regulación de Empleo que se ha puesto en marcha desde primeros de año.
Por un lado, destaca el caso del sector financiero en el que según los sindicatos se perderán 20.000 puestos de trabajo. Por otro, no debemos olvidar las cifras que arroja el sector de las aerolíneas, 4500 empleados por Iberia así como los 1600 de Aena.
Además si nos vamos al sector público nos encontramos los expedientes ya anunciados en empresas como Paradores, Ineco, Renfe y Adif, entre otros.
Sabemos que estamos en una situación difícil, pero ¿es estrictamente necesario prescindir del capital humano? ¿Los profesionales de Recursos Humanos hacemos “nuestros deberes” para buscar soluciones que impidan en última instancia hacer un Expediente de Regulación de Empleo?
Como afirma nuestra colaboradora Sonia Rodríguez en su artículo La insoportable levedad de los RRHH muchas empresas utilizan la difícil situación económica actual para impulsar el camino de la involución.
Me parece que actualmente los responsables de RRHH nos parecemos un poco al nuevo personaje de Disney, Ralph, que está harto de ser la sombra de su videojuego. Es por ello que decide cambiar su papel de chico malo y demostrar que puede tener madera de héroe.
Ojalá el argumento de esta película de animación se convierta en una herramienta motivadora para que dejemos atrás la concepción de los departamentos de RRHH como la “cenicienta” del organigrama y empecemos a trabajar para sentar las bases de un departamento estratégico que sepa apostar por el capital humano y no prescinda de él como si de un mero recurso se tratase, respondiendo además con ello a la presunta finalidad de la exposición de motivos de la ley y el reglamento que regula los ERE en nuestro pais.
Saludos cordiales.
Vencer los miedos
Estoy seguro que muchos de nosotros conocemos a personas que han superado una buen cantidad de obstáculos en su vida para conseguir sus objetivos y no solamente me refiero a objetivos profesionales.
Por poner un ejemplo voy a citar a Luis Rojas Marcos que, a pesar de sus problemas de aprendizaje, como niño hiperactivo que fue, supo vencer las dificultades licenciándose en Medicina a los 24 años. Él supo y sigue sabiendo que no podía alimentar una baja autoestima que le hiciera sentir como una víctima ya que hubiera dicho no a las oportunidades que se le hubieran presentado.
Esta semana nuestro colaborador Ángel Largo en su artículo El enemigo interior nos habla de cómo nos decimos las cosas más crueles y podemos imaginar cosas que finalmente no ocurren o no tienen nada que ver con la realidad, y lo que es peor, cómo éstas condicionan nuestras acciones, nuestra forma de pensar y nos genera una serie de pensamientos que pueden llegar a formar parte de nosotros.
Por mi experiencia vital y profesional, creo que se trata de una cuestión básicamente de tres ingredientes: actitud, por supuesto, positiva, perseverancia optimista y confianza realista en uno mismo.
Como profesionales dedicados a la gestión de Personas tenemos que tener muy presente y, en todo momento, que a nosotros nos toca lidiar con los miedos, preocupaciones e ilusiones de un grupo de profesionales que dedican como poco un tercio de su existencia a la empresa.
Esto significa que tenemos la gran oportunidad de “polarizar” nuevas actitudes en la organización que permitan un mejor saber y entender, que se traduzcan en un incremento de la productividad, la competitividad y la excelencia de los servicios y/o productos que dispone la compañía. Si realmente las personas son la Empresa, intentemos de erradicar el miedo que la conduce desde que empezase la crisis para hacer crecer las semillas de la creatividad, la ilusión y el compromiso.
Un excelente reto y desafío para 2013, ¿NO?
Saludos cordiales.
“ROCAS” (Resilencia, Optimismo, Coraje, Amor y Solidaridad) para trabajar en equipo durante 2013
Estos días pasados los buzones de correos se abarrotaban de una inmensa cantidad de cartas que habían sido escritas por los más pequeños de la casa en las que escribían con ilusión sus deseos y anhelos. Quizás, contagiado por esa aurea de inocencia, ingenuidad y magia, me atrevo a escribir estas breves líneas que me recuerdan y, espero recordarles, que no podemos olvidarnos ni renunciar al niño/a que todos llevamos dentro.
Este año que recién hemos estrenado le pido que reparta a diestro y siniestro infinidad de “ROCAS” en nuestros hogares, escuelas y empresas que nos permitan construir las bases de un futuro lleno de esperanza para todos y cada uno de los ciudadanos/as que formamos parte de un país llamado España.
Necesitamos poner en práctica una Resilencia inteligente que nos permita sobreponernos de situaciones tan traumáticas y dramáticas como las que está provocando la crisis económica que estamos padeciendo. A pesar de las dificultades debemos buscar razones para el Optimismo contagioso porque de él nacen los retos, los sueños, las oportunidades. Debemos vencer el miedo que bloquea nuestra energía para seguir avanzando.
Que no nos falte el Coraje prudente porque este sentimiento es el que nos impulsa a ser cada día mejores, a pesar de los obstáculos, de los problemas y las barreras que encontremos en el camino. Si creemos en nosotros mismos seguro que encontraremos el modo de hacerlo posible.
Tratemos de ejercer un Amor responsable y una Solidaridad Comprometida y no “de usar y tirar” que busquen el bien común de, con y para todos porque como decía nuestra tan querida María Teresa de Calculta “solo queda lo que damos”
Os recuerdo, a través de las palabras del artículo de la semana pasada Más duros que las rocas: Resistencia + Optimismo de nuestro colaborador Roberto Luna, que la resiliencia está compuesta por dos términos: resistencia y construcción optimista. Así que no es sólo cuestión de aguantar. Hay que seguir y construir activamente.
Además es importante que, como responsables del capital humano en las organizaciones sepamos gestionarlo y dirigir con acierto porque, como afirma esta semana nuestro colaborador, Guido Stein, en el artículo Dirigir personas o dirigir equipos de personas: De la dirección propiamente dicha se va evolucionando hacia una compleja coordinación en la que la delegación y la participación han llegado a ser criterios esenciales. Tratemos, pues, de aprender el valor añadido que aporta el trabajo en equipo.
Por un 2013 cargado de Resilencia, Optimismo, Coraje, Amor y Solidaridad, tratando de tener un sentimiento y un compromiso de equipo.
Leer artículos:
Más duros que las rocas: Resistencia + Optimismo
Dirigir personas o dirigir equipos de personas
Saludos cordiales.
El poder de las personas “magnéticas” en la empresa
Si consultamos cualquier libro de física podemos encontrarnos con la definición de magnetismo como aquel poder o fuerza de atracción que ejercen determinados cuerpos, como los imanes, sobre el hierro. Esta propiedad data de muchos, muchísimos años atrás. Más si tenemos en cuenta que gracias a ella hace unos dos mil años se creó el gran invento de la brújula en China.
Al igual que existen cuerpos que por su propia naturaleza poseen propiedades magnéticas, como es el caso de la piedra magnetita también existen personas que podríamos denominar imanes naturales. Sin embargo, también existen otros, conocidos como imanes artificiales, que adquieren esas propiedades por frotación con otro imán, o bien al recibir una corriente eléctrica.
De ahí la importancia de saber identificar en nuestras organizaciones personas “magnéticas” que sepan contagiar su entusiasmo y su compromiso a su equipo para que redunde en el beneficio común de todos.
Esta semana nuestro colaborador Andrés Ortega en su artículo 8 rasgos que nos convertirán en “Profesionales Magnéticos” reflexiona sobre cómo podemos incrementar el atractivo que alguien ejerce sobre otra u otras personas.
Quedan pocos días para estrenar un nuevo año en el que tenemos la oportunidad de pensar cómo vamos a ser capaces de cambiar el signo de los acontecimientos en nuestras organizaciones.
Ojalá que desde los departamentos de personas sepamos “imantar” al resto de la organización la importancia del valor del talento que tenemos y el qué podemos llegar a conseguir si lo cuidamos y valoramos de una forma adecuada sin caer en la trampa de desprendernos de él, tal y como desgraciadamente está sucediendo.
Como gobernantes, agentes sociales y ciudadanos en general debemos tratar de “imantarnos” de un optimismo realista que nos permita avanzar en el camino de la tan ansiada recuperación de valores éticos y, de esa forma, podremos construir los pilares de una sociedad más solidaria en la que la creación de empleo no sea un sueño ni un deseo para unos Pocos sino una realidad para Todos.
Saludos cordiales.
Innovar = En-Red-Dar, cuestión de máxima prioridad empresarial
Este fin de semana se reunía la XXII Cumbre Iberoamericana en Cádiz de la que me gustaría señalar las palabras de agradecimiento y confianza expresadas por el Presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, en su discurso ante el Plenario sobre la labor de nuestro Gobierno para afrontar las dificultades actuales.
Estamos atravesando dificultades, pero no por ello debemos renunciar a tener una actitud positiva porque, al fin y al cabo, éstas son las responsables de nuestras actuaciones y debemos empezar a pensar que los problemas son situaciones que debemos y podemos resolver de forma colaborativa y participativa así como con tesón, creatividad y una adecuada dosis de inteligencia emocional renovada. De esa manera estaremos recuperando la ilusión y la fe en nosotros mismos y de todas las instituciones de las que formamos parte.
Un ejemplo vivo de innovación y superación constante fue un Artista que, desgraciadamente este fin de semana nos dejó, y que ejerció como nadie junto con su familia el difícil oficio de hacer reír a niños y adultos: el gran Miliki. Supo como nadie ganarse el favor de nuestros corazones con multitud de canciones que forman parte de los entrañables recuerdos de nuestra infancia y que a buen seguro seguimos compartiendo con nuestros hijos.
Hoy publicamos el artículo de nuestro colaborador Andrés Ortega “Innovar es En-Red-Dar: Claves del Practicum” en el que nos habla de la importancia del carácter participativo que tiene la innovación y del papel que jugamos como responsables de personas para promoverla y estimularla ya que “no se innova ni se fomenta la colaboración por imperativo legal, sino por convicción”.
Quizás cabría recordar las últimas investigaciones que desde hace un tiempo está realizando la ciencia de la primatología en las que se afirma que los humanos tenemos dos claros “primos hermanos” bastante dispares, aunque a simple vista, similares: los chimpancés y los bonobos ya que comparten con nosotros el 98% de nuestro material genético. Sin embargo, mientras los chimpancés tienen comportamientos agresivos y competitivos dentro del grupo, los bonobos son cooperativos y colaborativos.
Es hora de poner en marcha entornos de trabajo más colaborativos de y para las personas que permitan el nacimiento de proyectos innovadores que escriban el presente y futuro de las organizaciones
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Saludos cordiales.












