Un recuerdo para Alberto
El pasado 20 de julio fallecía Alberto Fernández Caveda, uno de los colegas de profesión MÁS DENOTADOS, MAESTRO DE MAESTROS y que más le han aportado al desarrollo del conocimiento de la función directiva de los RRHH de nuestro país, gracias a su trabajo riguroso que plasmó en tantas obras leídas y releídas por tantos de nosotros y que en todo momento son manuales de cabecera, casi diría yo, de obligada lectura. Además tuve la suerte durante varios años, de 1997 a 2001 en concreto, de trabajar codo a codo con él y contarle entre mis principales maestros, habiéndole recordado prácticamente a diario en sus enseñanzas.
Quienes tuvimos la suerte de conocerlo le recordamos como un trabajador infatigable, de espíritu curioso e inquieto y, sobretodo y por encima de todo, un defensor acérrimo de la gestión del talento en las organizaciones y de la diplomacia, no exenta de la energía necesaria, para siempre, de forma sutil, encauzar los problemas y atinar con las soluciones.
Supo como nadie darle un sentido práctico a las Relaciones Laborales en el Trabajo humanizándolas, desde y a través de los mal denominados departamentos de Recursos Humanos, fomentando en todo momento un sentimiento de asociacionismo de nuestro colectivo tan falto y huérfano en nuestra querida y denostada profesión.
Alberto fue un “manual vivo” de conocimiento y experiencias expertas gracias a su actitud y compromiso con la profesión, motivándonos a estar al día de todos aquellos aspectos relacionados con la profesión que pudieran mejorarla, siempre compartiéndolos con los demás.
Creo que la mejor forma de recordarle es seguir el ejemplo de su entusiasmo y pasión por el factor humano que Alberto tanto regaló y nos imprimió como pupilos.
Alberto, gracias y hasta siempre.
Saludos cordiales.













En realidad es el prototipo del maestro. Hombre afable e inteligente, buena persona, sabio. Nos deja una impronta importante.