Trabajar sin cobrar
Con la llegada de la crisis, algunos candidatos están tomando la iniciativa a la hora de integrarse en el mercado laboral participando de manera activa en su ‘contratación’. La nueva tendencia de trabajar sin cobrar, con el único incentivo de adquirir experiencia o mantenerla, gana fuerza cada día, aunque algunas veces se rocen los límites de la legalidad.
Según la revista económica estadounidense Fortune, quienes deciden trabajar sin sueldo son más ambiciosos, creativos y tienen más ganas de demostrar su valía que los que obtienen una remuneración, lo que para los departamentos de RRHH representa una nueva alternativa para reclutar TALENTOS.
Esta situación puede asentarse en un breve espacio de tiempo si se fomenta una relación sostenible entre el no asalariado y la empresa, donde se abren nuevas vías de comunicación pero sin olvidar que los candidatos necesitan del salario para poder vivir, no solo ahora, sino también una vez se hayan jubilado.
Por otro lado y siguiendo esta línea, existe otra tendencia que se está generalizando entre las empresas: el truque, y es que, aunque parezca cosa de la Edad Media, la cultura del intercambio de servicios vuelve a instalarse para reducir costes.
Este fenómeno, que en las circunstancias económicas actuales revoluciona, desfavorablemente, el mercado empresarial, está teniendo bastante aceptación entre las compañías, sobre todo las que se dedican al sector servicios, e incluso ya existen organizaciones que normalizan esta reciclada forma de transacción y en donde se consigue que las empresas sean capaces de entrar en nuevos mercados sin que se vea afectada su liquidez. Aunque, sabiendo que las empresas necesitan de ingresos para aumentar su capital y seguir generando empleo, no podemos caer en un bucle infinito, con flujos de cajas inexistentes.
Por tanto, aunque desde el punto de vista económico las relaciones empresa-candidato y empresa-empresa nos ofrecen la posibilidad de ampliar el mercado, ya sean de trabajadores o clientes, de una forma original y con una mínima inversión, un abuso de la tendencia puede traer consigo una corrupción de ‘gigantes’ frente a ‘enanos’, ya que si se malinterpretan estas tendencias, se conseguirá el efecto contrario, sin posibilidad de alcanzar un beneficio común.
Porque, ¿es que queremos avanzar hacia el futuro llamando al empleado ‘aprendiz’ y a las empresas ‘feudos’?
Saludos cordiales.













Es una de las maneras de entrar en el mercado laboral, diría que es la manera, tras haber acabado los estudios universitarios, sobre todo en aquellas carreras que tienen un desempleo elevado.
Los problemas que ponen algunas universidades de no dar facilidad de las prácticas alegando que ya han realizado las prácticas durante los estudios, la legislación vigente que anuló las prácticas de estudiantes y que acercaban a los recién licenciados al mundo laboral, son obstáculos que condenan a muchos licenciados a apartarse de su especialidad y los condenan a trabajar en otras profesiones como medio de vida. Pero les arruinamos las ilusiones.
Una de las soluciones pasa por trabajar como profesional, emitiendo facturas simbólicas. Desde luego que la Ley no ayuda en nada